jueves, 30 de mayo de 2013

3.2 DEL MOVIMIENTO ARMADO A LA RECONSTRUCCIÓN: EL INICIO DEL MOVIMIENTO ARMADO. DIVERSIDAD SOCIAL Y REGIONAL DE LOS MOVIMIENTOS REVOLUCIONARIOS Y SUS LÍDERES. LA CONSTITUCIÓN DE 1917


Aprendizaje esperado
Explica el proceso de la revolución mexicana y la importancia de la constitución de 1917.
 

La revolución mexicana fue de 1910 a 1923, en ella participaron:
*Francisco I. Madero
*Victoriano Huerta
*Doroteo Arango (Francisco Villa)
*Emiliano Zapata
*Venustiano Carranza
*Álvaro Obregón
*Plutarco Elías Calles
La revolución se originó por la desigualdad social y por falta de comida.
 Madero junto con los mexicanos se levantaron en armas contra el dictador Porfirio Díaz el 20 de noviembre de 1910; Madero quedó como presidente y duro dieciséis meses en los cuales no logró cumplir o solucionar las causas de la revolución.
Huerta lo apresa y él se queda como presidente, después Carranza, Villa y Zapata continuaron  la lucha para solucionar las causas de la revolución.

La revolución Mexicana
Antecedentes
En 1908, Porfirio Díaz concedió una entrevista al periodista norteamericano James Creelman, en la cual afirmó que México ya estaba preparado para tener elecciones libres. La noticia llenó de optimismo a mucha gente, que de inmediato comenzó a organizarse para participar en las elecciones de 1910. Surgieron varios partidos políticos, y se escribieron libros y artículos que discutían la situación del país y la solución de sus problemas.
Lamentablemente, Díaz cambió de opinión y se reeligió de nuevo. Pero era ya imposible detener el deseo de cambio.
Porfirio Díaz fue presidente de México treinta y un años. Durante ese tiempo, el poder quedó en manos de un pequeño grupo de personas, encabezadas por Díaz; el pueblo no tuvo oportunidad de opinar sobre sus problemas ni de elegir a sus gobernantes. Mientras tanto, había surgido una nueva generación de jóvenes, maestros, médicos, abogados, ingenieros, agricultores e industriales que querían participar en la vida política del país y que no podían hacerlo porque todos los puestos estaban ya ocupados por hombres mucho más viejos que ellos.
Cuando, en 1908, Díaz afirmó que México se encontraba maduro para la democracia, estos jóvenes sintieron que había llegado el momento de participar en la política y se sintieron llenos de entusiasmo.

Uno de esos hombres fue Francisco I. Madero. Había estudiado y viajado fuera de México, pues venía de una familia de hacendados y empresarios, y no tenía dificultades económicas. Sin embargo, sabía que muchos mexicanos vivían en condiciones de extrema pobreza y estaba hondamente preocupado por los problemas nacionales. Quería participar en el gobierno de su país y decidió entrar en la política.
Junto con otras personas que, como él, estaban en contra de que Porfirio Díaz se reeligiera, Madero fundó el partido Antirreeleccionista, del que fue candidato. Después se dedicó a viajar por todo el país, para explicar al pueblo de sus ideas políticas. Desde el tiempo en que Juárez había recorrido el país esto no sucedía. Madero se hizo muy popular y despertó grandes esperanzas de cambio. Su campaña creó gran interés en las elecciones de 1910 y que mucha gente deseara participar en ellas.
Fuente: SEP, Historia Cuarto grado, México, 2009, pag. 143
El movimiento maderista
Plan de San Luis
Madero creía en la democracia y en la necesidad de renovar el gobierno de acuerdo con las leyes, pero el éxito de su campaña lo convirtió en un peligro para el gobierno de Díaz y poco antes de las elecciones de 1910 fue detenido en Monterrey y encarcelado en San Luis Potosí. Allí recibió la noticia de que Díaz había vuelto a reelegirse. Mediante el pago de una fianza salió de la cárcel, aunque debía permanecer en la ciudad, sin embargo, a principios de octubre Madero escapó a los Estados Unidos de América, donde publicó el Plan de San Luis Potosí.

En ese documento, Madero denunció la ilegalidad de las elecciones y desconoció a Porfirio Díaz como presidente. Se declaró él mismo presidente provisional, hasta que se realizaran nuevas elecciones; prometió que se devolverían las tierras a quienes hubieran sido despojados de ellas; pidió que se defendiera el sufragio (voto) efectivo y la no reelección de los presidentes. También hizo un llamado al pueblo para que se levantara en armas el 20 de noviembre de 1910 y arrojara del poder al dictador. La experiencia lo había convencido de que no había otra manera de lograr el cambio de gobernante.
Comienza la revolución
El 14 de noviembre de 1910, en Cuchillo Parado, Chihuahua, Toribio Ortega se levantó en armas con un pequeño grupo de seguidores. El 18 del mismo mes, en Puebla, fue descubierta una conspiración maderista en la casa de la familia Serdán. Al resistirse contra la policía y los soldados, Aquiles y Máximo Serdán perdieron la vida; fueron unos de los primeros mártires de la revolución. Su hermana Carmen y su madre, que también lucharon, fueron encarceladas. En Chihuahua, Madero logró que Pascual Orozco y Francisco Villa estuvieran de su parte. En Morelos sucedió lo mismo con Emiliano Zapata. En la ciudad de México hubo motines contra Porfirio Díaz.
Ni Orozco ni Villa tenían preparación militar, pero resultaron ser estrategas excelentes; los seguía gente del norte, descontenta por la exigencia de latifundios ganaderos.

En marzo de 1911, Zapata encabezó a los campesinos de Morelos, que reclamaban sus derechos sobre la tierra y el agua. En otros lugares de la República hubo también levantamientos.
El ejército de Porfirio Díaz, que había mantenido la paz durante treinta años, parecía muy fuerte, pero en realidad era débil frente al descontento general. En sólo seis meses las fuerzas maderistas triunfaron sobre las del viejo dictador. La acción definitiva fue la toma de Ciudad Juárez, por Orozco y Villa. En esa misma ciudad, en mayo de 1911, se firmó la paz entre el gobierno de Díaz y los maderistas. Porfirio Díaz renunció a la presidencia y salió del país rumbo a Francia, donde murió en 1915.
Fuente: SEP, Historia Cuarto grado, México, 2009, pag. 143-144
El Movimiento Constitucionalista y la Convención de Aguascalientes
El gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, no reconoció a Victoriano Huerta como presidente y se levantó en armas. A su ejército se le llamó Constitucionalista, porque exigía el respeto a la Constitución. La lucha se extendió por el país, bajo el mando de diversos jefes militares, como Álvaro Obregón, Francisco Villa, Emiliano Zapata y muchos otros. La agricultura, la industria y el comercio sufrieron los efectos de la guerra. Hombres y mujeres abandonaron sus trabajos y se lanzaron a los campos de batalla.
En los ejércitos revolucionarios cada jefe y cada soldado tenía la esperanza de lograr una situación más justa. Formaban una tropa poco disciplinada pero entusiasta, en la que a veces iban familias enteras.
Los ferrocarriles y los telégrafos fueron decisivos para la revolución. Quien dominaba las líneas podía transportar ejércitos y cañones, sorprender al enemigo, retirarse rápidamente, avisar de inmediato lo que sucedía, coordinar los movimientos de las tropas o despistar a los contrarios.
Huerta había creído que los Estados Unidos de América lo ayudarían, pero en 1913 el presidente Woodrow Wilson se negó a reconocer su gobierno. En lugar de eso envió tropas para ocupar Veracruz. Esta nueva invasión fue rechazada heroicamente por los habitantes del puerto. Aunque esta intervención, que estaba dirigida contra Huerta, favorecía al Ejército Constitucionalista, Carranza protestó. El sostenía, con razón, que los problemas de México debían resolverlos los mexicanos.
Mientras tanto, los revolucionarios avanzaban con paso firme. Al frente del Ejército del Noroeste, Álvaro Obregón bajó desde Sonora por la costa del Pacífico, sin perder una sola batalla, hasta Guadalajara. Zapata continuó luchando en Morelos. La División del Norte, comandada por Francisco Villa, derrotó a las tropas federales en las batallas de Torreón y de Zacatecas.
La Convención de Aguascalientes 
El movimiento constitucionalista triunfó. En agosto de 1914, Huerta dejó el país y Carranza entró en la ciudad de México. Pero no todos los revolucionarios estaban de acuerdo con que Carranza fuera el Primer Jefe, como se había hecho llamar, ni qué rumbo debía seguir la revolución. Los caudillos revolucionarios o sus representantes se reunieron en Aguascalientes, en octubre de 1914, para ponerse de acuerdo, en la Soberana Convención revolucionaria.
Los convencionistas decidieron adoptar parte del programa de Zapata sobre el reparto de tierras a los campesinos y eligieron como presidente interino de la República a Eulalio Gutiérrez. Los grupos villistas y zapatistas aceptaron esta decisión, pero Carranza no la acató.
La revolución quedó convertida en la lucha entre dos bandos irreconciliables: carrancistas, contra villistas y zapatistas. Al principio pareció que Villa y Zapata triunfarían, ya que ocuparon casi todo el país y tomaron la capital. Carranza y su principal general, Álvaro Obregón, se refugiaron en Veracruz. Pero finalmente el talento militar de Obregón se impuso al de Villa y lo derrotó en Celaya, en abril de 1915.


Tras nuevas derrotas, Villa se refugió en la sierra de Chihuahua. En 1916, cuando el gobierno de los Estados Unidos de América reconoció al de Carranza, Villa invadió el territorio estadounidense y atacó el pueblo de Columbus, en Nuevo México. Carranza lo declaró fuera de la ley. Una columna de soldados norteamericanos entró a México para perseguirlo, pero no pudieron ni siquiera encontrarlo. La presencia de las tropas extranjeras en México provocó situaciones difíciles, pero la serenidad de Carranza y su apego a las vías diplomáticas, evitó que el conflicto creciera.

Carranza y Obregón triunfaron sobre Villa y Zapata gracias a su capacidad militar. Pero también porque sabían mejor que sus rivales lo que significaba la unidad nacional, por encima de los enfrentamientos entre caudillos. Carranza tenía una clara idea de lo que era una nación. Insistió en la legalidad de su movimiento y actuó conforme a la ley. Para éste, el nacionalismo y el apego a la ley eran los valores más importantes.
Fuente: SEP, Historia Cuarto grado, México, 2009, pag. 150-154
La Constitución de 1917
A finales de 1916, los revolucionarios se reunieron en Querétaro para reformar la Constitución de 1857. Finalmente decidieron redactar una nueva, pues las circunstancias de México en ese momento eran muy diferentes a las que había en tiempos de Juárez, cuando se hizo la de 1857.

La nueva Constitución se promulgó el 5 de febrero de 1917. En ella se incorporaron ideas de todos los grupos revolucionarios. Retomó las libertades y los derechos de los ciudadanos, así como los ideales democráticos y federales de la de 1857. También reconoció los derechos sociales, como el de huelga y el de organización de los trabajadores, el derecho a la educación y el derecho de la nación a regular la propiedad privada de acuerdo con el interés de la comunidad.


El artículo 3o constitucional relativo a la educación resalta la integración del individuo a la sociedad, el carácter laico al desligar a la Iglesia del Estado, el criterio democrático para el mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, y el criterio nacional para el aprovechamiento de los recursos y la defensa de la independencia política y económica.

El artículo 27 respondió a las preocupaciones agrarias y pretendió solucionar el problema de la tenencia de la tierra. Sus disposiciones recuperaban aspectos de la legislación virreinal, pues se reconocía a la nación —como antes al rey— como propietaria original de aguas, tierras y subsuelo. La Constitución otorgó al Estado el derecho de “imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público”. Así, se volvió a reconocer
la propiedad comunal y el derecho de los pueblos a disponer de tierras que, como ya lo estudiaste, se había prohibido en la Ley de Desamortización de 1856. Además, se abrió el camino al reparto de éstas a los campesinos que no las poseían, tomando en cuenta la propuesta de los zapatistas.

El artículo 123 respondió a las necesidades de los obreros y a su larga lucha. Se establecieron derechos y deberes de los trabajadores, como el derecho de huelga, y se introdujeron otras, como el descanso semanal, la jornada máxima de trabajo y el salario mínimo. ¿Recuerdas que los obreros trabajaban hasta 16 horas todos los días de la semana y que el patrón podía pagarles lo que quisiera? Lo anterior cambió en 1917.
Además, se exigió que los talleres contaran con adecuadas condiciones de higiene y seguridad, se prohibió el trabajo infantil y la discriminación por sexo o nacionalidad.

En conclusión, los constituyentes de 1917 elaboraron una Carta Magna que aseguraba no sólo las libertades individuales por las que habían luchado los hombres del siglo XIX, sino los derechos sociales a la educación, al trabajo, a la tierra, y estableció al Estado como eje del nuevo orden.
La Constitución de 1917 es la que nos rige. Muchas veces ha sido reformada, para adaptarla a las circunstancias, que cambian con el tiempo, pero sus principios básicos siguen normando la vida de México.

10 comentarios:

  1. Patyyy Monse13:15:00

    Hola estudio la secundaria y quisiera que me ayudara a hacer mi tarea. por que nos dijo mi profesor de historia que la revolución mexicana fue una guerra civil

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    1. LA REVOLUCION FUE UNA GUERRA CIVIL POR QUE DOS IDEOLOGIAS DE GRUPOS POLITICOS DISTINTOS SE ENFRENTARON ENTRE SI, EN ESTE CASO LOS PORFIRISTAS Y MADERISTAS, LUEGO DEL TRIUNFO MADERISTA EL MOVIMIENTO ARMADO TOMÓ DIFERENTES POSTURAS: VILLISTAS, ZAPATISTAS, CARRANCISTAS, OBREGONISTAS, CALLISTAS, ETC.

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  2. Anónimo13:16:00

    ¿Prfesor queria preguntarle cuando termina la revolucion mexicana?

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    1. Actualmente no existe un consenso sobre cuándo terminó el proceso revolucionario. A mi parecer termina en 1920.

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  3. Anónimo13:18:00

    megusta la pagina saludos profe

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    1. Espero que sea para complementar su proceso de aprendizaje de la historia de México

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  4. Anónimo16:11:00

    me puede ayudar con el tema de diversidad social y regional de los movimientos revolucionarios y sus lideres

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  5. Anónimo16:14:00

    me puede ayudar con el tema de diversidad social y regional de los movimientos revolucionarios y sus lideres

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